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viernes, 9 de agosto de 2013

LA SITUACION EXTERNA ARGENTINA EN LA PRENSA EXTRANJERA.

EL DIA, Santo Domingo, agosto 7 de 2013.

Las importaciones crecientes de petróleo y gas por parte de Argentina están reduciendo el superávit comercial hasta su nivel más bajo desde su cesación de pagos en 2001, lo cual exacerba la presión sobre las reservas en moneda extranjera que el país tiene para pagar a los bonistas.
 Las importaciones netas de energía se duplicarán este año hasta US$6,600 millones, según la firma investigadora Abeceb.com, reduciendo el superávit comercial hasta US$9,000 millones.
 La caída de la principal fuente de dólares de Argentina acelerará la mayor declinación en las reservas en una década y dejará al banco central con apenas 36,000 millones de dólares hacia fin de año.

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EL PAIS, Economía, Madrid, agosto 9 de 2013.

El déficit energético jaquea a Argentina

Si el gobierno argentino no logra estabilizar el déficit de la balanza energética -una de las principales vías de salida de dólares-, las medidas de prohibición a la compra de divisas las trabas a las importaciones seguirán, según analistas.

Buenos Aires | Gustavo Stok
La saga comenzó con el cepo a la compra de dólares en octubre de 2011. Tres meses después, llegaron las trabas a las importaciones. En agosto de 2012 fue el turno del recargo del 15% sobre los consumos con tarjetas de crédito en el exterior, que aumentó al 20% en marzo pasado.
Con esas medidas, a las que se sumó el blanqueo de capitales el mes pasado, el gobierno de Cristina Fernández viene intentando frenar el proceso de caída de reservas del Banco Central iniciado a comienzos de 2011. Pero, según opinan buena parte de los analistas en Argentina, las medidas restrictivas podrían continuar, e incluso profundizarse si el gobierno no logra al menos estabilizar uno de los principales canales de salida de dólares: el déficit de la balanza energética.
"La caída del superávit comercial que registró la economía argentina en el primer semestre es de la misma magnitud que el incremento del rojo energético", dijo a El País el economista Rodrigo Álvarez, director de la consultora Analytica.
En la primera mitad del año las importaciones de productos energéticos -gas natural, gas licuado, fuel oil, gas oil- crecieron 22,6% y las exportaciones cayeron 19% con respecto al mismo lapso de 2012. Eso hizo que el déficit de la balanza energética subiera a US$ 3.247 millones, US$ 1.670 millones más que un año atrás.
Ese mayor saldo negativo en energía fue una de las causas principales por las que, pese a las trabas a las importaciones y el incremento de las exportaciones agropecuarias, el superávit comercial del primer semestre fuera un 25,5% inferior al del mismo período del año pasado. La caída de US$ 1.698 millones en el saldo positivo de la balanza comercial es un dato mirado con lupa por los analistas. ¿La razón? Al no tener acceso a los mercados financieros internacionales, la única fuente de financiamiento en dólares de la economía argentina es el superávit externo.
El crecimiento de las importaciones de energía avanza a tanta velocidad que se lleva cada año una porción mayor de los dólares que ingresan al país por la soja. Según un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), las importaciones de energía previstas para este año (US$ 13.282 millones) equivaldrán al 46% de la liquidación de divisas de la cosecha agrícola. En 2003 esa proporción alcanzaba a solo el 6%, y en 2010, al 21%.
Pero el déficit energético no solo complica a la economía argentina por el canal comercial. Para mantener congeladas las tarifas internas pese a las crecientes importaciones de energía a precios internacionales, el monto de los subsidios crece año a año. En el primer semestre sumó 35.880 millones de pesos argentinos (unos US$ 6.900 millones), un 62,2% más que en el mismo lapso de 2012, según la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública. Esa partida presupuestaria, en gran parte destinada a subsidiar tarifas de electricidad y gas de los sectores de ingresos medios y altos, quintuplicó el gasto destinado a ejecutar los programas de Asignación Universal por Hijo y Asignación Universal por Embarazo para Protección Social.
Además, el crecimiento de los subsidios energéticos es una de las principales causas por las que el déficit financiero será este año superior a 3% del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo a las proyecciones. Ese agujero será cubierto con un ritmo de emisión monetaria en torno al 30% anual, lo que agrega más presión a la inflación y a la cotización del dólar "blue".

Similar tendencia.

La reducción del superávit, primero, y la profundización del déficit energético desde 2011, después, es el resultado de la caída de la producción. Entre 2003 y 2012 la producción de gas cayó 15,6%. La tendencia se mantiene este año: entre enero y mayo disminuyó 7,2% con respecto al mismo período de 2012.
Urgido por la presión que ejerce el déficit energético sobre el saldo comercial y las cuentas fiscales, el gobierno de Cristina Fernández oficializó el 11 de julio un controvertido decreto que establece beneficios como el derecho a exportar el 20% de la producción después de cinco años sin retenciones y la libre disponibilidad de utilidades para las inversiones petroleras superiores a US$ 1.000 millones. Parte de la oposición calificó ese decreto como un "traje a medida" para la petrolera estadounidense Chevron, que firmó el 16 de julio un acuerdo con YPF para explotar un área del yacimiento Vaca Muerta con la promesa de invertir US$ 1.240 millones.
Los resultados de esa alianza podrán medirse recién en el mediano plazo. Mientras tanto, el rojo energético amenaza con seguir golpeando las bases del esquema económico. De hecho, es una de las principales causas por las que Argentina pasó de un esquema de superávits "gemelos" (fiscal y comercial) y aumento de las reservas a uno signado por el creciente déficit fiscal, caída de reservas (US$ 6.285 millones solo en el primer semestre) y duros controles a las importaciones.
"El actual escenario obliga al gobierno a decidir entre cuidar las reservas mediante más controles a las importaciones o favorecer el crecimiento de la economía. Hasta las elecciones la opción pasará por estimular el crecimiento, pero después de octubre volverán a apretarse las clavijas", dijo Álvarez.
Más allá de que esas medidas finalmente se tomen o no, lo cierto es que la política energética de los últimos años ya extendió una pesada factura al futuro de Argentina. Según el exsecretario de Energía Daniel Montamat, la caída en los últimos 10 años del stock de reservas energéticas -aquellas consumidas sin reposición- equivale a US$ 180.000 millones.

La cifra

3.247:

Fue el déficit de la balanza energética de Argentina medido en dólares el primer semestre. Creció US$ 1.670 millones en un año.

 
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