En nuestra publicación del 17 de junio de 2009, "La venganza brasileña", que puede verse en este Blog, nos referimos a las consecuencias de actos unilaterales de los Estados, dirigidos a restringir importaciones, que terminan produciendo importantes impactos negativos en el flujo del comercio.
En los últimos días, las retaliaciones de China en ese sentido, apoyándose en restricciones a las importaciones argentinas de aceite de soja, muestran nuevamente este crudo costado de las relaciones comerciales en un escenario en el cual la globalización, como proceso incesante, presiona cada vez más sobre el comercio entre Estados. Hoy ya no existe acto alguno de regulación unilateral, que no produzca consecuencias en el comercio global, la mayor parte con una afectación del flujo de las transacciones y el consiguiente perjuicio general y bilateral.
Es indudable que el foco de esta espinosa cuestión se está desplazando hacia Asia. El inmenso impulso de la economía exportadora de China, acompañada por un conjunto de países (India, Corea, Taywan, Malasia, Singapur) que incrementa su productividad día a día, apoyada en un complejo conjunto de elementos culturales, en los cuales el conocimiento, el ahorro y la voluntad de perfeccionamiento individual y grupal de sus habitantes, son rasgos distintivos, está generando un nuevo escenario en el siglo XXI. Este cuadro implica la necesidad de priorizar nuestras relaciones comerciales con Asia, administrándolas con la mayor prudencia y acompañando el proceso con políticas de diversificación y flexibilización de nuestra cartera de importaciones y exportaciones.
El actual conflicto con China nos pone en la dirección contraria, y es necesario tanto superar la contingencia a través del diálogo y el acuerdo, como pensar en una reformulación de nuestra estrategia internacional de negocios. Además, no podemos olvidar que nuestro país prestó conformidad expresa ante la OMC para que China ingresara a la categoría de "economía de mercado".
Se trata de una cuestión que dista de ser simple. La reciente entrevista entre Obama y el Presidente chino Hu Jintao, y la falta de acuerdo respecto del valor del yuang como instrumento regulador del equlibrio en el intercambio comercial, nos muestra una potencia decidida a defender a todo trance sus intereses frente a Occidente. ¿Que rol nos queda entonces a nosotros?
Observemos como se mueven los asiáticos. El Director General Adjunto de la Organización Mundial del Comercio, Harsha V. Singh (ciudadano Indio), acaba de emitir una declaración que patentiza la estrategia asiática en el apalancamiento de su comercio.
"Doha proporcionará una “base sólida” para el futuro económico de Asia. En la presentación de la publicación del Banco Asiático de Desarrollo Asian Development Outlook 2010, que tuvo lugar en la sede de la OMC el 16 de abril de 2010, el Director General Adjunto Harsha V. Singh expresó su satisfacción por el repunte que se prevé en los países en desarrollo de Asia este año y destacó la importancia de la apertura del comercio en la recuperación económica mundial". En otras palabras, se apoyarán en la ronda de Doha para profundizar su penetración comercial y esto es una acción concreta de su parte para negociar.
(http://www.wto.org/spanish/news_s/news10_s/adb_16apr10_s.htm)
La presión por la liberación del comercio es constante por parte de los Estados asiáticos, en busca de mercados donde colocar un volumen de exportaciones en constante crecimiento. Chile ha tomado el reto y mantiene acuerdos bilaterales especiales con cada uno de éllos, aprovechando su orientación geográfica hacia el Pacífico, pero mas allá de esa ventaja comparativa, está marcando una dirección que no podemos dejar de tener en cuenta. Pero si queremos vender, tendremos que aceptar que también deberemos comprar. Nuestra inteligencia política consistirá en lograr un equilibrio razonable, pero cerrando fronteras al ingreso de productos asiáticos sólo empeoraremos la situación. La negativa cerrada a negociar, por parte de algunos sectores de la economía, y la defensa a ultranza de la industria nacional, terminará produciéndonos muchos más daños que beneficios.
Paul Krugman, desde su posición contestataria (es un militante "liberal" en el sentido americano de la palabra), pero a la vez brillante Premio Nobel de Economía, publica en su Blog del New York Times (http://krugman.blogs.nytimes.com, "The Consciense of a Liberal") un trabajo de mucha rigurosidad técnica que nos permite avanzar en la compresión de este nuevo escenario. En "My talk for the Association of American Geographers", publicada en inglés en http://www.princeton.edu/~pkrugman/aag.pdf, Krugman, entre otros temas, mete el bisturí en las entrañas del organismo chino, y muestra costados dignos de atención para quien pretenda trabajar en el diseño de una estrategia política que nos vincule al mundo asiático en términos de recíproca conveniencia.
Esperemos que este llamado de atención asiático, que hoy nos llega desde China, sirva para una reflexión serena e inteligente de todos los actores del comercio internacional argentino.

